Historia del metacrilato

vitrinas de metacrilato

Historia del metacrilato

Las interesantes propiedades del metacrilato han convertido a este material en un elemento presente en múltiples objetos de nuestra vida cotidiana desde hace ya varias décadas, gracias a su ligereza, transparencia y resistencia al desgaste y el impacto. Son prestaciones que le otorgan una gran polivalencia y lo convierten en la opción líder para infinidad de usos, como nuestros muebles y vitrinas de metacrilato. Hoy nos cuesta imaginarnos muchas cosas sin este plástico, ¿pero cómo fue creado originalmente?

En primer lugar cabe recordar que metacrilato es el nombre común con el que se conoce al material técnicamente denominado como polimetilmetacrilato o PMMA, su nomenclatura más internacional. Se trata de un éster producido por la reacción del metanol con el ácido metacrílico, que a su vez es un derivado del ácido acrílico, descubierto en la segunda mitad del siglo XIX.

Es a partir de 1928, en el contexto de los esfuerzos de las industrias químicas por hallar materiales transparentes que sirviesen como sustitutivo seguro y resistente del vidrio, cuando se formula por primera vez lo que hoy conocemos como metacrilato y se empiezan a comprobar sus posibilidades, originalmente como pantalla de seguridad.

Parece ser que distintos laboratorios alcanzaron de forma casi simultánea soluciones viables para aprovechar industrialmente este nuevo material, lo que dio lugar a patentes paralelas en Alemania, Reino Unido y Estados Unidos. De la comercialización temprana de este producto por parte de las tres compañías implicadas surgen ya las marcas comerciales más conocidas que aún perduran a día de hoy.

Como sucede con muchos materiales industriales, su eficacia fue constatada en usos militares antes de comenzar su aprovechamiento en productos de uso cotidiano. Y es que una de las primeras aplicaciones prácticas del metacrilato fue su uso en los apantallamientos de aviones y submarinos en la Segunda Guerra Mundial. Durante el conflicto quedaron patentes algunas de las ventajas que ahora todos conocemos y otras quizás más insospechadas, como es el hecho de que las consecuencias de una herida por fragmentos de metacrilato son notablemente menos dañinas que las que produce el vidrio.

En las décadas siguientes no dejarían de extenderse los usos y aplicaciones del metacrilato, como aquellas que posibilitan los servicios que en Expoplac ofrecemos a nuestra clientela.